TEPT_Complejo y Madres Narcisistas

 «Lo que viviste no te define. Lo que ahora eliges construir, sí»

Una comunidad que puede cambiarte la vida

Nuestro Método Tuamondo es un camino de reconexión interior que transforma las heridas del abuso narcisista en verdaderas joyas del crecimiento.
A través de él, aprenderás a honrar cada trazo de tu historia, reconstruyendo tu vida desde la autenticidad que nace de lo fragmentado y  uniendo cada parte de ti con una belleza hasta ahora oculta.

 

Arquitectura del Nuevo Self

Construir tu identidad capa a capa, sabiendo que aunque no queramos hemos de atravesar momentos de profunda soledad y desconcierto. Lograrlo sin prisa, sin exigencias: con la paciencia del que sabe dueño ya de su destino y de su mundo.

 

 Somática de la Ausencia

Aprende a habitar el silencio, el vacío y la desorientación sin llenarlos con ruido.  Transformar la ansiedad en curiosidad, el miedo en presencia, tu sensibilidad e inteligencia en ese verdadero potencial oculto que se te concedió desde  tu nacimiento.

El Arte de Re-nacer

Más allá de sobrevivir. Aprende a reinar en tu realidad. Superar el reto de volver a adueñarte de tu vida, tu mente y de ti mismo. Sentirte libre de saber lo que sabes y de sentir lo que sientes sin acabar enfadado, avergonzado o colapsado.


Publicaciones y Artículos

El Inicio; Ser y Parecer un pez fuera del agua.

Cuando la perfección esconde la perversión.

Madres Narcisistas y sus Monos que bailan

Un artículo para comprender varias características del abuso narcisista en la infancia. Las limitaciones que surgen por la desconexión emocional, la lucha por la supervivencia en una adaptación casi imposible para un niño pequeño. 

La obsesión por la imagen perfecta del padre/madre  narcisista encubre el vacío emocional y justifica la anulación sistemática de todo lo espontáneo, imperfecto o genuinamente humano.

 Este rol, asignado al cónyuge o pareja, es el del «mono que baila»: un actor secundario cuya función no es cuestionar, sino obedecer; no proteger, sino silenciar. Complice sordo del abuso a sus hijos, así como perpetuador del horror. 

Familias Disfuncionales y la Oveja Negra.

Mirar el mundo inmerso en una burbuja

Ser el Hijo Dorado de una madre Narcisista

La oveja negra no es la que rompe el sistema: es la que revela sus grietas.
Este artículo es para quienes llevan la etiqueta como prueba de que algunos ecosistemas familiares necesitan chivos expiatorios para evitar colapsar, para no sanar y mantener su esquema disfuncional.

Un pez nunca sabe que está en el agua hasta que sale de ella. Dentro de la burbuja del abuso, el mundo parece pequeño, tranquilo y controlado… pero nunca fue real. Respirábamos el miedo como si fuera oxígeno y ahora  creemos que no sabemos respiar.

Esta figura es sin duda la más abusada en la infancia. No tendrá escapatoria y por regla general se convierte en un narcisista peor que su propio Padre/ Madre. Suministro constante del abusador creará una compleja trama para mantener con él/ella una relación difícil inmersa en delirio.

Las Huellas que Imaginas no son las Heridas que tengo

Lo más difícil de ser hijo de una madre narcisista es contar con la credibilidad necesaria, para poder contar tu propia historia. 

Que alguien  escuche sin juzgar y sin minimizar el dolor sentido. Que comprendan el horror  de vivir una infancia con ese nivel de desafección. Y resulta difícil porque vivimos en una sociedad que persiste en dos cosas; Una, idealizar la figura materna: la madre se identifica con el cuidado, el amor incondicional o el refugio.Y así suele ser, pero no siempre. Segundo, formamos parte de un mundo que no ahonda más allá de lo que percibe superficial y aparentemente. Y ahí, en el mundo de superficialidad, los estereotipos y apariencias,  los narcisistas siempre ganan la batalla.  

Hablar de madres narcisistas todavía hoy parece  tabú. La gente puede aceptar que exista el narcisismo, pero les cuesta imaginar que una madre pueda ser dañina y mucho menos ser narcisista de alto espectro. Se prefieren justificaciones como: «Es que es muy exigente»,  «Todas las madres quieren lo mejor para sus hijos» o  «Al fin y al cabo es tu madre»….

Sin embargo algunos sabemos que existen madres, muchas más de las que se cree, que no saben amar. Que carecen de la capacidad para  conectar con el otro, entregar sin pedir nada a cambio, o de cuidar sin controlar. Una madre narcisista crea a su alrededor un sistema familiar disfuncional del que es el centro. Casi siempre hay un padre instrumentalizado, un hijo dorado, y una oveja negra. Todos orbitando alrededor del vacío emocional que ella representa.

Lo más desconcertante para las personas que hemos vivido este infierno  es que hay gente que  piensa que porque oye un podcast o una red ha comentado ciertas cosas de un narcisista, sabe a la perfección lo que podría ocurrirnos. Ójala fuera tan simple…… !. Sin embargo, las heridas profundas generadas por estas madres son graves y nos acompañaran por el resto de nuestros días. Lo que tu percibes como una huellas, yo lo vivo como heridas profundas que oculto, a veces sangrantes a veces luchando por ser cicatriz. No en vano casi un 50% de los hijos de madres narcisistas de alto espectro desarrollan Trastorno de Estrés Postraumático Complejo.

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Merecimiento y Amor